En el marco del día del niño y la niña celebrado el domingo 8 de agosto, más de 400 personas y organizaciones de la sociedad civil iniciaron la campaña “No somos un papel, somos niños y niñas” en la que rechazan las expulsiones colectivas a población migrante sucedidas durante este año y buscan visibilizar las graves vulneraciones que han vivido niños, niñas y adolescentes, NNA, en este contexto.

La campaña se centra en seis puntos, donde destacan: que durante las expulsiones colectivas e ilegales, NNA han sido testigos y víctimas del amedrentamiento de las autoridades migratorias, se ha obstaculizado el ejercicio del derecho a la reunificación familiar, la falta de protocolos ante la llegada de NNA no acompañados ha desencadenado tratos inhumanos, crueles y degradantes, el llamado a autodenunciarse para quienes han ingresado por pasos no habilitados, es una práctica contraria al marco legal vigente, en tanto ellos y ellas no han cometido ningún delito.

Asimismo, la información publicada desde el sitio web del Departamento de Extranjería y Migración, donde menciona que los NNA con ingreso irregular no podrán regularizarse en Chile a través de la Visa para Niños, Niñas y Adolescentes, exigiendo el ingreso regular con tarjeta de turismo, va en contra de la circular N°16 del año 2017 que crea dicho visado, el que surge precisamente de estudiar los riesgos del tránsito y los desafíos de integración en las comunidades de acogida para NNA en situación irregular. Y, por último, preocupa la sobreinstitucionalización de NNA migrantes en el Sename y, sobre todo, los criterios que se están utilizando para llevarlo a cabo.

Josefina Palma y Sara Joiko, del colectivo Rizoma Intercultural, plantean que la campaña nace “en el marco del trabajo territorial de las organizaciones convocantes que, ante las expulsiones colectivas e ilegales, comienzan a ver los efectos que tienen en los niños y niñas migrantes viendo en vivo cómo los procedimientos y la cobertura de los medios de comunicación deshumanizan a sus familiares y personas de sus comunidades”. Así, agregan, “este día del niño y la niña debe invitarnos a pensar que la falta de papeles no nos puede quitar la humanidad”.

Eduardo Cardoza, del Movimiento de Acción Migrante (MAM) que también forma parte de los convocantes, nos indica que la importancia de esta campaña radica en que “las niñas, niños y adolescentes migrantes son los más indefensos y a quienes más se les violan sus derechos. Esto es inadmisible e intolerable. Las niñas, niños y adolescentes son niños antes que nada”.

Isaac Ravetllat, coordinador general de la Red de Universidades por la Infancia de Chile, considera que “todo niño, niña o adolescente, con independencia de su estatus migratorio, debe ser considerado por sí como sujeto titular de derechos. Tal circunstancia conlleva a que las expulsiones de sus progenitores, sin valorar su interés superior, las demoras en la tramitación de su documentación migratoria, la completa ausencia de políticas inclusivas en el ámbito educativo y sanitario, se tornen en claras vulneraciones de los derechos contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño”. Resalta, que la campaña es una forma de “decir basta, dejémosles ser niños y niñas de una vez, sin más, y no un cúmulo trámites sin fin”.

María Emilia Tijoux, directora del proyecto Anillos sobre migraciones Contemporáneas y acceso a derechos de la Universidad de Chile, comenta “es importante denunciar y visibilizar en el marco de las expulsiones colectivas, la situación de niños y niñas migrantes pues tienen derecho a vivir con sus familias y gozar de todos los derechos que tiene todo niño y niña en el mundo. Las expulsiones les dañan y les producen un sufrimiento social que mella en sus existencias y traumatiza sus relaciones sociales”.

Por último, Francisca Vargas, directora de la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la Universidad Diego Portales, que también forma parte de las organizaciones convocantes, agregó “no es posible que se prioricen cuestiones administrativas por sobre la protección. El estado tiene el deber activo de ejercer todas las acciones tendientes a proteger los derechos y el interés superior de niños, niñas y niñes. Esto implica priorizar su regularización migratoria lo que, a su vez, guarda relación con agilizar procedimientos, flexibilizar requisitos y distinguir la situación de padres y madres, de la de sus hijos, hijas e hijes. De una vez por todas, deben estar primero en la fila”

Súmate a la campaña compartiendo en tus redes sociales, junto al hashtag #Nosomosunpapel #Somosniñosyniñas.